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Emulsión epicutánea del cabello, descubre de que se trata.

El cabello puede clasificarse de acuerdo a diversas tipologías. Una de ellas es en función de la emulsión epicutánea, un término del que, probablemente, nunca hayas escuchado hablar. Sin embargo, seguro que más de una vez has mantenido alguna conversación en tu entorno sobre el pelo graso o seco, cuál es mejor o peor, etc. Como nunca se acuesta uno sin saber algo nuevo, en este post te contamos qué relación hay entre estos conceptos.

Definición de emulsión epicutánea

La emulsión epicutánea, también llamada manto hidrolipídico, es una mezcla de sebo, sudor y células muertas que recubre la piel. El ser humano posee esta capa desde el momento de su nacimiento. La emulsión epicutánea tiene doble función. Por un lado, se encarga de mantener la hidratación de la piel; por otro, es la responsable de que la piel luzca ese aspecto aterciopelado característico.

En función de la composición de la emulsión epicutánea, la piel puede clasificarse en normal, grasa o seca, misma tipología que en el caso del cabello.

Tipos de cabello según su emulsión epicutánea

Como decimos, el pelo puede ser normal, seco o graso.

1.- El cabello normal contiene una proporción equilibrada de sebo y sudor, lo que indica que la emulsión epicutánea no está alterada. En este caso, el pelo tiene una apariencia suave y con brillo.

2.- El cabello seco no contiene ni mucha agua ni mucha grasa. El pelo, entonces, posee una textura áspera y es frágil.

3.- El cabello graso contiene un elevado contenido de sebo, de modo que tendrá un aspecto pegajoso.

Factores como el sol, el viento, la contaminación, el tabaco y el alcohol, una mala alimentación o el estrés, debilitan el cabello y pueden acentuar o bien la sequedad o la producción de grasa.

Cuidados para cada tipo de pelo

Para lucir una melena sana y fuerte, lo primero es averiguar si tu pelo es seco, graso, mixto o normal. Esto es importante porque necesitarás usar productos capilares adecuados a tu tipo de cabello.

Si tienes el cabello seco, te habrás dado cuenta de que no necesitas lavarlo tan a menudo como el pelo graso, pues aguanta más. En el caso del cabello graso, quizás sientas la necesidad de lavarlo a diario por su aspecto apelmazado y grasiento.

Recuerda, además, utilizar agua tibia o fría cuando te aclares el pelo. El agua caliente es uno de los mayores enemigos del cabello y hace que sea más quebradizo. Para mantener el pelo limpio más tiempo, evita tocártelo con frecuencia, sobre todo si lo tienes graso.

Beber al menos dos litros de agua al día, descansar bien y llevar una alimentación apropiada son hábitos que, sin duda, contribuyen a la salud capilar.

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